Señoras, señores: Tengo una noticia que darles: Ha triunfado el Capital. O el Capitalismo. De aquella antigua dicotomía que nos proponían (Democracia o Comunismo, y que siempre sospechábamos que decían Democracia donde debían decir Capitalismo)... ha triunfado el Capitalismo. Estamos en manos del Capital.
La ilusión de que el ser humano podría moverse por otros motivos que no fueran el dinero, la riqueza, el poder, han quedado reducidas a escombros. El Capital lo ha dejado en manos de los románticos de las ONG (Los Amos de los Capitales se dicen: "Déjalos que hagan algo práctico, concreto, en un único lugar, págales algo y los tendrás contentos, tranquilos, hacen cosas útiles, siempre puedes colaborar con ellos para tener mejor prensa: es bueno para ti, ellos se sienten bien, es bueno para los pobres que lo reciben... y así, sobre todo, no se preocupan de lo global: eso, es nuestro. En cuanto alguno meta la nariz el Sistema o en lo Global: leña!)
El mundo, finalmente, ha encontrado un orden momentáneo para las dos tendencias del ser humano: el egoísmo y el altruismo. Ha triunfado el egoísmo, pero con la claridad de saber dejar a los otros que se conformen jugando con sus cositas...
Los que queríamos imaginar que el mundo cambiaría, nos hemos quedado un poco mustios, centrados en nuestras vidas o comentando las jugadas políticas de los periódicos , con mayor o menor vehemencia, pero con la convicción de que el Capital ya lo controla todo y en su loca carrera, nos barrerá de cualquier sitio, sin miramientos.
Los líderes políticos tratan de mantener despierta en el alma de los pueblos las nociones de que se están haciendo cosas, que el mundo irá a mejor, pero, en el fondo, no son mas que títeres del Capital. Vemos a gente de cuyas buenas intenciones no dudo en absoluto (Zapatero, Obama) fracasando en sus ideas de cambio y cediendo ante los Poderes, con una sonrisa de resignación. Cuando los buenoides se desgastan, el Poder es tomado por los convencidos del poder del Poder, y ponen todo en orden. Pero siempre se mantienen las formas. Siempre se mantiene la hipocresía leve de darnos la opción de creer que todo lo que han hecho era por otros motivos, que era inevitable.
Algo de eso se quebró con la guerra de Irak. La hipocresía (“¡¡Tienen armas de destrucción masiva!!”) del general Colin Powel discurseando en la ONU y presentando pruebas falsas para imponer una mentira (y que aún no se ha suicidado por su falta de Honor, como un buen militar) presentando un trabajo hecho por estudiantes del college, engañando al mundo entero...
Ya fue el súmmum del ridículo del intento hipócrita... Todos notábamos, sabíamos que no era verdad, excepto los líderes políticos, que lo creían a pies juntillas: ¿por que? Porque iban a participar en un nuevo saqueo. Recuerdo a la Ministra de RREE española, el quinto día de los bombardeos sobre Bagdad, con las imágenes de los muertos, las casas destruidas, la gente llorando y en la calle con sus niños hechos cadáveres. Respondiendo a la pregunta de si "España ganaba algo con esta guerra": "Si., Por lo pronto, las acciones están subiendo, y la gasolina, ya ha bajado algunos céntimos"
Antes, la gente de honor, se suicidaba tras haber dicho algo tan terrible.
Fue el fin de la hipocresía. Eran tan burdas las disculpas, tan evidentes las mentiras, que ya dejaron de usarse...Y llegamos al momento en que el poderoso pudo dejar de fingir, porque ya era demasiado poderoso como para que le molestara demostrarlo.
Entonces: ¿qué nos quedaba a los ciudadanos de a pie? Tener a nuestros representantes para que ellos fueran el puente hipócrita entre el poder y la impotencia.
Siempre optimista, imagino que los gobernantes llegan al poder imbuidos de su capacidad para hacer las cosas que esperan hacer. Pero en cuanto están allí, la cosa ya no se ve tan fácil, y se dan cuenta de que son rehenes de sus apoyos y prisioneros de sus enemigos. No pueden dilapidar el poder que han conseguido. Dudan, dan marcha atrás y se convencen de que deben llevar a la Nación por los rumbos marcados... (¿Por quien?).
Ellos son nuestra última defensa contra la hipocresía. Nos obligamos a creer que creemos en ellos, que ellos sí lo conseguirán, aunque en el fondo sabemos que en lo esencial, no va a cambiar nada. Que los lineamientos globales de la economía y el sistema del mundo están ya definidos: estamos en el Mundo del Capital, manda el Capital, y la gente, obedece. Y listo.
Pero, por favor... No nos dejen en esta soledad absoluta, en este frío siberiano del convencimiento de que el sistema ya está Definido, y que Nada no lo va a Cambiar, y que Suba quien Suba al Gobierno de mi País, Nada va a cambiar...Será un suboficial "bondadoso", un subgerente "comprensivo", un jefe "simpático"... Pero la empresa sigue yendo hacia donde debe ir... Será un carcelero bondadoso, pero seguimos en la cárcel. A él le gustaría que no estuviéramos en el Campo de Concentración, pero... Él no puede hacer nada. Nos conseguirá un pan menos duro, que el agua no esté podrida, unos harapos mas abrigados... Inclusive, a veces, jugándose su puesto. Pero, en lo esencial, no puede hacer nada. Nunca saldremos de este Campo de Concentración cuyos verdaderos jefes nunca aparecen. Desde algún misterioso lugar, dictan las reglas a sus perros y torturadores, que vigilan su cumplimiento. Y cuidan de que nuestros gobernantes, ora de los "Jefes simpáticos”, ora de los "Jefes cabrones", no se extralimiten. Y así, el Mundo es ya la balsa de aceite que soñaban aquellos Banqueros Que Son Poderosos Desde Hace Siglos. Y nosotros, tranquilos. Mientras nos dejen seguir viviendo...
Nos salva de nosotros mismos la hipocresía de los gobernantes. Pero, atención. Cuando a ellos se les caiga la máscara de la hipocresía, nos llegará a nosotros la decisión de si la adoptamos o no... ¿Y qué haremos? ¿Pondremos en juego nuestro trabajo miserable? ¿Soportaremos la incomodidad de "morir de pié, antes que vivir de rodillas"? ¿Lucharemos? ¿O buscaremos otro líder para que se ponga las máscaras, soporte el peso de ser llamado hipócrita, de negarse a si mismo y verse como un renegado, pero sabiendo que el Pueblo siempre lo apoyará? Porque el Pueblo Necesita a su Líder para que lleve la máscara de la hipocresía que él, el mismo pueblo, persona por persona, no está preparado a soportar…
Por favor, señores líderes: sigan con la hipocresía... Miéntannos, engáñennos, déjennos esta posibilidad de creernos íntegros y valientes, de explicar en charlas familiares o de amigos lo que nosotros haríamos en su lugar... Pero no nos echen a nosotros la máscara en las manos... Nos daría mucha vergüenza darnos cuenta de que la decisión sobre nuestra propia hipocresía, es nuestra. Solamente nuestra.
¿Algún voluntario?