La mayoría de los adolescentes imaginan que al crecer, tendrán una vida pénica fabulosa… Pero, en general, acaban todos teniendo una vida pénica bastante penosa…
Eso me pasó a mí… A partir de los 16 imaginé que tendría... eso... ¡Una Vida Pénica llena de Glorias, de Victorias…! Pero no fue tan sencillo... Y eso que con Gloria estuve mucho tiempo intentándolo… Y no hubo caso. ¿Y Victoria? ...¡Me derrotó en la primera cita… !
Y jamás podía con ninguna... No hubo modo, pese a mi insistencia, de que pudiera mancillar a la buena de Inmaculada. Y con Cándida, tan sencillita ella, sólo tuvimos una primera vez de esas en que te sale todo mal... Eso sí... me dejó un recuerdo casi imborrable... Me contagió una Candidiasis que no me pude sacar en años.
Mi autoestima comenzó a caer desbarrancada y aullando... Comencé a ser conocido en mis círculos porque ya pedía amor como un favor... Tratando de dar pena... De pedir... ¡Caridad...! ¡Piedad... ! ¡Clemencia...!
Caridad tenía fama de "bondadosa" y pensé... "Esta sí!!"... Le planteé mis intenciones... En mis recuerdos destaca la cara de Caridad diciendome que era demasiado cara para mi.
Busqué a Piedad… La invité a cenar en un restaurante carísimo. Pero fue inútil... Pedí cava, para marearla. apenas lo probó y me bebí toda la botella carísima yo solo... Hasta mis brindis eran patéticos: Mirándole a los ojos, decía: ¡¡Por Piedad!!... mientras algunas lágrimas catarateaban por mi mejilla. Ella jamás entendió que me refería a su nombre...
Me hablaron de una inglesa, Clemence... ¡Bueno, me dije... con lo locas que son las inglesas!! La encontré en una fiesta y la abordé, directamente, cual bergantín pirata... ¡Clemencia!, clamé. … Pero Clemencia fue claramente inclemente: "¿Contigou? ¡¡Ni boracha en Benidoorm!!"...
Llegué a lo mas bajo, cuando en otra fiesta conocí a una tía horrible y antipatiquísima, pero como ya eran mas de las dos de la mañana, me acerqué a ella y le pregunté el nombre: "¡¡Socorro!!" , dijo ella. Y salió huyendo. Nunca supe si era su nombre de verdad…
Me di cuenta de que era el Destino: Y supe que sólo tendría la compañía de las típicas españolitas de siempre, de las de toda la vida... Angustias..., Dolores..., Soledad...
Hubo una a la que busqué, pero nunca hallé. Consuelo
Me ilusioné nuevamente , ya sabéis como son los adolescentes, cuando conocí a Milagros. No se dió…
Hace poco estuve casi seguro de llegar al triunfo: conocí a una chica y me dije;: "¡¡Esta sí que no se me pierde... ¡Esperanza!"... eee ... Por lo del dicho… sabes?
¡¡Y el dicho... se hizo realidad!!!!
Fue lo ultimo que perdí.
S.D.

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